El puño apretao, me muevo con el tiempo (24 de Julio)

Como no nos llenemos de presente no vamos a poder decir adiós con la mano arriba, sino que vamos a decir adiós con el puño apretao, vacío de pasado porque no se come con el plato sin nada por mucho que te lo imagines.
Cuando no me lleno de mis minutos el paso del tiempo no tiene olores, ni sabores, ni sensaciones, es solo un reloj que se mueve pero yo no me muevo con él.
Joder, estoy volviendo a escribir con la tripa y tengo muchísimas cosas que decir, hay gracias, hay perdón, hay también, hay mucha verborrea, hay rabia.
Hoy es uno de esos días donde lloro con una caricia así que o me pongo a andar llorando o me quedo quieta.
Nunca he querido que nada ni nadie se vaya y hay muchísimas cosas que se han ido, realmente estoy acostumbrada a despedirme como todos los seres vivos,
Pero no me gusta nada.
La permanencia, el movimiento, el río y la esencia me acuerdo de todos los griegos que me estudié a las cuatro de la mañana con las persianas bajadas.
No hay cambio sin movimiento
Corre agua distinta pero es el mismo río
Casi tres mil años de ser humano entendiendo que coño es el tiempo.
Y en 2022 una chica se está mudando mientras recuerda todos los amores de los que no se despidió, todas las amistades que agradece y que le duelen, un adiós mamá de niña y un hola mamá de adulta,
Y quiero leer a Heráclito pero no encuentro el libro, lo perdí.
¿Te alimentas suficiente de lo que está pasando? Del calor y el sonido del ventilador, del desorden de tu cuarto, del viaje que tienes mañana. Eso es tu alimento,
Sin suelo recordar será doloroso.
Pasan tres horas. Me muevo. Le digo a él que hoy esté más atento, que le necesito. Veo a mi abuelo, me sonríe. Hoy se ha dado una ducha, está fresquito.
Me alegro. Mi presente. Cuanto dejé atrás. Sigue entre mis puños. Echo de menos muchas cosas, otras no. De otras me alegro haber salido.
Pienso.
Me muevo.

Bombillita (9/04)

Sigo sintiendo de alguna manera tu presencia en los rincones de esta casa,
Me despierto y te siento notando que alguien se levantó
y que vienes a maullarme con los ojitos entrecerrados.
Los sitios donde dormías me parecen huecos,
como si allí tuvieras que estar.
Mi casa estaba formada por ti,
tanta luz,
tanto sol bañandote en la terraza.
Aquí siento tanto el latido de que no estás,
Aquí me doy cuenta de las gracias que te debo que nadie sabe lo reales que son.
Aquí te dedico mi pena y mi sonrisa y mi atención.
Desde lo más profundo de mí
deseo,

que camines a mi lado en forma de estela, con la cola bien parriba.

Mi niña,
Descansa tanto y tan bien que yo me vea obligada a sonreír desde el pecho,
que eras carne y serás luz
y has sido luz y ahora para siempre,
una bombillita que me recuerde lo calentito que es el hogar.

Lo que puede significar para una niña un gatito negro con bigotes largos y ojos verdes, lo que puede significar para una humana un bultito abrazándote en la noche, lo que puede significar lo que fuiste,

Bombillita en el día y en la noche,

Serás.

Adiós cariño, adiós (31-03)

Como tener una placa de hierro apretándome el pecho,
bloques de hielo se deshacen y sigue haciendo frío.
Tanto silencio,
el polvo que se levanta después de derrumbarse un edificio,
tanto silencio.

No mires las fotos
Pero las miro,
No mires fotos hasta dentro de un tiempo
Pero tengo que ver sus ojitos un poquito más,
Que el amor que siento necesito sentirlo
aunque me duela mucho.

Mi niña,
Mi amor,
Siempre estarás conmigo,
Aunque ya no estés aquí.

Una niña contenta con la marca de su arañazo
y una adulta que te llora desde el pecho

Cargan con el pelito negro de toda una vida

Y te dicen poco a poco y día a día

Adiós cariño,
Adiós.

Respeto por mis cosas 7/03

Llevo días tratando de escribirme sin poder hacerlo,
Buscando todos los gerundios,
Habitando las plazas llenas de flores y de verdura fresca que hacen vomitar a los modernos,
Y que yo juzgo tanto,
Porque quien cree que todo es de colores llora a su ingenuo.
Pero me toca eso.

Me toca rellenarme de cosas que no conozco,
Leerme y releerme,
Pensarme,
Habitarme en lo que sueño,
Pintar de blanco las pesadillas.
Como si una enorme plaza se abriera ante mí sin laberintos,
con lo que a mí me han gustado siempre.
Como si una enorme plaza con gente cauta me invitara a pasearme por los puestos,
Y en cada uno de ellos un par de recuerdos, un par de embrollos, un par de lágrimas.
Compra esta historia, todo es gratis.
Y aquí tiemblo.
Queriendo temblar hasta que quiera parar,
Sola.

¡Qué más puedo coger! No me caben tantas
cosas en las manos,
Dadme una silla que apoye los brazos y suspire,
Que me entregue a lo cotidiano.

Más seria y menos inteligente de lo que cree mi lenguaje,
Más ecléctica de lo que yo puedo admitir,
Así es mi plaza.
Hay de todo.
Todo se puede mirar.
Aquí hay garras queriendo agarrarme y también mucho, mucho aire.
Menos palabras de lo habitual,
Más sinceridad y menos expresión.
Más honestidad con menos.
Y por encima de los edificios y de las nubes,
Respeto, casi por primera vez,
Respeto por mis cosas.

Depende del riego.

Me despierto con los rayos del sol, me cuesta reconocer donde estoy. Ah, mi madre está durmiendo en otra habitación. Ah, no estoy en mi casa. Es demasiado pronto para levantarse, puedo permitirme dormir otra media hora. Pero no, ya no. Móvil. Nueve menos cinco. Abro los mensajes, quizás tú tampoco hayas podido dormir y te hayas atrevido a escribirme. No. Seguimos sin estar en el mismo lugar. Decepción y realismo. Punzada en el pecho. Ojos apretados intentando dormir, dormir. Punzada en el estomago. Segundo día que me acuesto sin cenar. ¿Que fue lo último que comí? Ayer al medio día. Me voy a hacer una tortilla porque necesito llenar el estomago. Me levanto. Me acuerdo que ayer me desperté a las cuatro de la mañana con una pesadilla. Sonrío. Me doy verdadera pena. No quiero estar así. Me visto. No me gusta lo que me pongo, me vuelvo a vestir. Móvil. Redes sociales. Punzada en el pecho. No las aguanto.
Llego al espejo del baño. Tengo los ojos tristes. Adelgazo muy rápido si no como nada. Te imagino diciéndome que que me apetecía cenar. Punzada en el estómago. No me quiero mirar.
Intento desayunar. Siempre me he cuidado bien, aunque esté muy triste. «No cuidarse por dolor del corazón es ser egoísta con tu propio cuerpo«. Suspiro. Toso. Estoy fumando mucho. El desayuno no me entra, mi estómago no quiere recibir nada. «Esto es así», averiguo.
Los rayos del sol son bonitos. A lo mejor tengo que fijarme más en el sol en este momento. Me acuerdo del río. Punzada en el pecho. Te imagino riéndote mientras tomas una cerveza. No puedo llorar. Me duele el estómago.
Me termino el café. Se me pasará. En algún momento. Escribo. No puedo escribir poemas, no se me ocurre ninguna rima. Escribo. ¿Como voy a subir esto a ningún sitio? Si lo leen, pensaran que soy víctima. No lo soy. Aunque este triste. Solo estoy triste. Soy fuerte ¿Alguna parte de mi quiere que leas esto? Muchas. Me gustaría que pensaras en mi. ¿Como estarás? Seguramente pudiendo con todo.
Pienso en Julieta. Trabajamos Romeo y Julieta. ¿Como no voy a entender el amor cuando gira a toda velocidad en mi cabeza? Ya no es amor. No puedo creerlo. Pelear. Punzada en el estómago. No. Esperar.

Espera.

A lo mejor esto se pasa, y canto otra vez por las mañanas. A lo mejor vuelvo a florecer. Depende del riego. Me digo. Punzada en el pecho. Ya no depende de mí, depende del riego. No puedo hacer nada más. Estas son mis agujas.

Va a estar bien (3 de enero)

Me da la luz del sol a través de un cristal
Estoy viendo las noticias pero no escucho ná de ná
Necesito que me quieras mucho que me tengo que agarrar
Pero Celia ya te quiero
¿Ah sí?
Me agobio mucho y no lo veo escríbeme con palabras y así lo entiendo.
Me digo a mi misma
a la que no llora pero sabe que quiere hacerlo,
que me quiero mucho y que estoy siendo fuerte
y que estoy luchando contra cosas que me hacen daño y que no,
que nadie va a dejarte
que como mucho se desaprietan algunas cosas
pero que vas a estar bien
¿Ah sí?
Pues supongo que sigo escalando si eso es verdad.
Tengo mucho miedo de cosas que no han pasado todavía y que cuando pasen sea mi culpa por haberlas sabido
Tienes ansiedad de nuevo Celia,
Tengo miedo y quiero escribir sobre él
Y escribo.
Me doy cuenta que habría que decirse a una misma cosas más bonitas de las que me digo,
Pero es muy difícil que ejercicio
¿Que te hace feliz?
A mi una cerveza en una plaza con un árbol muy grande y nada más,
Pero eso hoy no me hizo feliz
Sentí que quería llorar
Ya te hará.
¿Ah sí?
Y me escucho y sigo.
¿Que te hace falta?
Un abrazo muy grande y hablar durante horas,
que me quiero mucho y lo estoy pasando mal
Una cucharada de miel y un descanso,
Un abrazo y un descanso,
Lo que me merezco sin vergüenza alguna,
Es un poco de
Es un poco de
Validez
Validez
La simpleza de un todo va a estar bien,
¿Ah sí?
Todo va a estar bien.
No lo sé,
También vale decirlo aunque no lo veas,
Aunque no lo veas claro,
Los todo va estar bien que más funcionan se dicen cuando no hay nada claro,
Si todo fuera claro no haría falta decirlos,
Lo sé
Todo va a estar bien,
Y sigo.

Lo que me da de comer (19 noviembre)

En los huesos agarre y en las entrañas energía,
en el pecho tanto miedo que creo,
creo me voy a arrancar a mordiscos a mí misma.

Que te pierdo
Que nos pierdo si no presto atención
Que la carne se me mueve sonámbula

No sé ni lo que escribo y no por vacío sino por vaso colmado de lecturas.
No se ni lo que escribo por ser hallada y dada en mil lugares.

Víctima de mis heridas,
hay tantas vendas,
y cuál elijo,
y si no es correcta,
y si me aprietan,
y si quiero estar herida
y querer herida
y amar herida,
y sonreir con la cara llena de rasguños.

¡Que no me escuece el alcohol!

Piedra enfadada con su propia tierra que no comprende por qué todo parece que cambia
pero sigue con grietas.

El inconformismo del necio y la pasión de las tormentas

-tantas ganas de todo que me escuezo-

¿Donde está lo que me da de comer y me cura?

Me sostengo con esfuerzo,
con los huesos
con agarre,
entrañas
con energía,
mordiscos y miedo,
y yo,
y yo misma.

Tan humana que no sabe cómo escribirse 24/09

Hoy me da miedo escribir porque siempre me he escrito a mí.
No le he escrito a nadie,
solo a mí.
Un templo privado donde le rezo al otro como si fuera yo,
porque soy yo también lo que nos pasa a todos.

Y no sé lo que pasa,
pero hay veces que como no quieres mirarte no quieres escribirte,
y no significa que estés más triste que otras veces,
pero si más pegada a la tierra que te ve crecer
– y que también te pone enferma.

En el pasado si decía que estaba rota a gritos,
encontrando belleza en las grietas y en las ruinas,
y hoy no.
Hoy no quiero estar rota,
No quiero ver belleza en la tristeza.

Que no quiero
No te va a quedar otra.

Porque si algo se aprende de esos momentos donde todo está cambiando es que se sienten muchas cosas y no se pueden esconder por mucho tiempo.
Que estar triste sigue siendo estar,
Y que nadie se puso de acuerdo nunca en lo que es la felicidad.

Me da vergüenza escribirme porque me da vergüenza reconocer que me abraza una tristeza que es muy difícil convertir en arte, que es difícil verla bella,
Que es seca y pesada,
Como asfalto,
Como lluvia de ceniza,
Tristeza.

Me da vergüenza estar triste porque a la vez estoy amando,
porque a la vez estoy creciendo,
porque a la vez estoy siendo de alguna manera feliz,
la contradicción me pesa y no la entiendo,
después de años intentándolo.

Y yo sé,
Aunque no sepa,
Que mi tiempo está nublado y que estar triste es estar,
Que debería mirarme y llorar un poco por mi,
Conmigo misma y nada más.

Aquí ver la humana que soy,
animal dañado y animal valiente.
Tan imperfecta que no sabe gritar,
Tan cansada que le da miedo el amor,
Tan humana que no escribe,
Que no sabe cómo escribirse.