Hoy alguien me ha dicho que soy valiente (26 agosto)

Vientecito fresco y mar y lanchas.
Y sombrillas de verano y playa.
y dolor y pesadillas y noches amargas.

y alguien que me dice
celia es que tu eres muy chica para todo esto
y eres valiente
sienta como una bala blanda y caliente

me repito todo el rato que voy a ser más fuerte,
y que lo estoy haciendo bien
que si siento lo que siento tendré que dejarlo ser

pero la fuerza de mis huesos por sentirse en paz bajo mi piel
quiere llorarse bajo el cielo ante todo lo que pasa

que me siento sola,
que me siento inútil,
que todo lo que quiero sufre,
que todo por lo que sueño puede desvanecerse,
que el amor va a matarme como me muerda,
que todo esta cambiando y me estoy haciendo mayor
muy rápido.

me repito y me repito que de la ceniza salen flores,
y que lo que no se entiende ahora se entiende luego,
se lo que viene después de algo malo y no es eterno,
pero

hoy alguien me ha dicho que soy valiente y me duele
quizás porque no quiero ser valiente sino libre,
quizás por darme cuenta del cemento que tengo bajo mis pies.

que pego un salto y vuelvo a lo mismo y hay que esperar.

esperar aunque no quieras,
que me duelen las costillas y no puedo esperar más pero lo hago,

hasta que el aire que me entre a los pulmones tenga colores más bonitos y más claros.

Hasta que pueda dejar de ser valiente y sea cobarde,

como los cachorros y los niños,

aunque sea un rato.

viernes 13: veneno mío

ese diablillo se me aparece a las cuatro de la tarde
cuando acabo de comer, y siento que no tengo tiempo.
ese diablillo me dice

ya ha vivido lo grande, tu solo eres lo pequeño

ese diablillo se me aparece a medianoche
cuando se me están pegando las sábanas, y me están picando los mosquitos
ese diablillo me dice

solo eres ese verso tranquilo que no sirve más que para estar

ese diablillo se me aparece cuando estoy escuchándome,
cuando estoy viendo mi herida envenenada dentro,
ese diablillo me dice

siempre lucharás por algo que no existe.

Y yo hay días que le doy de comer,
le dejo decirme y decirme hasta que duela,

nadie te ha querido jamás por lo que eres
sino porque te esfuerzas mucho en que te quieran.

y le hago caso y digo que sí,
y me meto en la niebla.

y ahí lloro sola, sola y llena.

¿Y otros días?
no me entierro tanto en mi infección y mi pena,
sere yo, pero no soy solo yo esa,
y esos días me quedo en casa,
riendome de mis malas hierbas.

Pero,
¡como duele verse envenenada!
cuando me escucho decirme

que te estas equivocando,

cuando me escucho decirme

haces infelices a quienes amas

me entra rabia,
rabia a manos llenas,
porque este veneno que llevo dentro,
con dos besos se me frena.

-porque el diablillo se me aparece cuando el corazón se me despierta-

quien quiera que venga a darmelos,
ojala sea yo,
que me destape y me vea.

Que aunque envenenada soy bonita,
que canto e intento que haya flores cerca,
que se me vea
que intento sembrar y regar,
respirar y curar.

que se vea
que se vea

que los envenenados también queremos que se nos quiera.

Como si no supiera nada

Me pongo a recordar otros momentos donde tenía el agua al cuello,
Donde era la minúscula, enana y asustada que bajo tres botellas se comía el mundo,
Pero escribia por las noches a mano temblorosa para callarse por dentro.
Escribia sobre volar, sobre quererse y sobre aprender a amar,
No sabiendo,
No sabiendo nada.

Y ahora,
Cuando soy más grande,
Cuando en mis abrazos cabe otro abrazo y en mi vientre cabe más velocidad,
Cuando me puedo mirar al espejo viendo cada vez más partes de mi misma,
Sigo escribiendo sobre volar, sobre quererse y sobre aprender a amar,
No sabiendo,
No sabiendo nada.

Y es que no tengo ni idea de nada,
No se como quererme más fuerte ni como arroparme por las noches sin sentir que me quemo conmigo misma.

Hacerse grande no significa ser más sabia ni menos fuerte,
Sino sostener lo simple adentro y aprender a colorear con los colores que te presten.

Cariño,
nadie te va a regalar la luna con los ojos de niña por mucho que te esfuerces.
La gente no suele tener mantas dentro más que para si misma.
Si la quieres tienes que ir a buscarla tú con tus manos y tus dientes.
Como si no supieras que ya sabes bajar,
Como si no supieras que se tiembla,
Como si no supieras que se llora,

Como si no supieras nada.

Goteras, casa húmeda (02/08)

¿Donde estás?
No te veo dentro,
Te busco en mi pecho donde hay humo y polvo, pero también cosas de valor
-de las que poner en los mercadillos para que las valore quien tiene que hacerlo-
Y no te encuentro.

¿Te fuiste en algún momento?
¿Quizás se abrieron grietas?
Pinté las paredes a conciencia para que no vieras las más feas
-pero con las nuevas no puedo hacer nada.

¿Por donde te fuiste?
A lo mejor cuando me giré a recoger los vasos rotos por el terremoto
y a tapar las fosas abiertas por el temblor,
Mientras ponía música y tarareaba para que no se escuchara la lluvia,
Corriste por la grieta.

¿Por qué te fuiste?
¿Era mi pecho más oscuro de lo que creías?
¿Te daban asco las goteras?
Está húmedo, lugar usado, eso lo sabe cualquiera.
A lo mejor alguien tiene más que ofrecer que esta pequeña morada.

Yo tengo agua calentita,
música y libros,
Cuentos y una cama enorme para los dos.
Pero a lo mejor hay quien tiene aplausos,
Oro y plata y tesoros sin expoliar.

No puedo competir contra quien se quiera marchar.
No puedo volver a olvidarme de que decir adiós es aprender a recordar.

No te veo ni te encuentro,
¿Donde estás?
Cambiaré los muebles de sitio otra vez más.

La garra (29 de Julio)

A la intemperie, sin abrigos, sin olores.
Sin trenes, sin aciertos, sin errores.

Ahí es donde me temo,
ahí es donde mi amor se convierte en garra que araña la piel.

Pide poco más que una anciana,
es garra cansada de tanto querer y dejar de poseer.

Pide mecerse y un café por la mañana,
una aventura de madrugada y una caricia para florecer.

Pero a la garra desgastada nada le dan.
Todo lo que a ella le ofrezcas morirá con elegancia.

Porque quien que se aferra con las uñas no sabe lo que es gracias,
quien se aferra con las uñas no aprende a abrazar.

La garra sabe defenderse y
a veces proteger tesoros rotos,
y sin reparo con lo otro

se olvida de curarse.

Hoy soy una niña que mira a los dragones. 21 de Julio.

no olvidar
que tus ojos no son de dios ni de inmortal
son de recién nacido, de absurdo feto,
de aprendiz miserable y sucio,
de mágico ignorante.

Tu mirada no es de sabio,
tu mirada es de un necio niño,
y es por eso por lo que existe asombro
ante el infierno y el vuelo de las golondrinas.

y aquí está la fuerza y lo adverso,
que te puedes caer y no te caes,
que andas porque mueves lo que te mantiene en pie.

que vieja se siente tu carne, pero tu jamás lo sentirás.

hoy mis ojos son de una niña que mira a los dragones.
y aunque nadie me lo diga,
se que aquí reside cualquier sabiduría.

Nos abrasa el sol a todos (30 junio)

hoy me pregunto si algún día dejara de hacerme daño todo
y seré parte del bosque y su silencio.

si podré estar en calma y,
como el musgo que abraza a la piedra, disfrutar del fresquito y de la sombra.

pero lo primero que se me viene a la cabeza es que soy humana
y por ello el bosque que ansío no me quiere a mi.

el silencio no nos quiere y nos abrasa el sol a todos.

y me toca sufrir,
relamerme las costras,
sentirme incomprendida,
tener pánico al dolor de los demás,
odiar al dedo que me acusa,
arrepentirme de haberme acercado poco,
o de haberme alejado demasiado,
a colores claros y oscuros.

me toca ser humana,
y querer gritar que esta siendo injusto,
pensar mil veces en lo que no dije,
culparme por querer irme de sitios donde no quería estar.

estoy ardiendo
de rabia, amor y fuerza.
y es que no hay violencia más pura que la del que sabe que no existe la paz.

no quiero no poder respirar,
quiero soplar todo aquello que duele,
precisamente porque no puedo estar con ello a mi lado.

Precisamente porque no soy bosque ni silencio,
es por lo que hoy estoy humana,
y en guerra
con dolores que no me merezco.

Perdiendo (14 junio)

hoy no tengo arreglo ninguno
y tengo que fregar los platos,
y estoy despeinada y ronca,
y quiero aprender demasiado deprisa,
y que nadie me diga que hay algo mal conmigo.

estoy tirada en la cama mirando el techo,
dejándome ser como menos me gusto,
eso es,
perdiendo y triste,
murmurando que soy un desastre,
que me faltan agallas
y me sobran palabras.

estoy escribiendo rota de llanto
porque me cuesta aceptar que esta también soy yo
que no soy un libro escrito sino un manuscrito a lapiz
todo el rato borrandome y haciéndome de nuevo

no soy superheroina sino una figurante
haciendo lo que puedo cuando me levanto por las mañanas

cuidarse también es escucharte esos días donde no puedes quererte

si me quemo los pies al andar significa que me quemo y también que estoy andando

y cuando todo duele mucho
a veces lo único que puedo hacer es hablar del tiempo,
beberme un vaso de agua,
y asumir que no está en mis manos lo que siento,

que me queda contar con lo que llevo dentro y ya. amarse es importante pero para muchas de nosotras es un misterio


y ya es suficientemente complicado vivir como para ser mi propio sargento,
que si, hoy pierdo la partida contra el miedo,

y tengo permiso para perder.

Por todos mis compañeros (14 mayo)

Tengo una casa teñida con colores que nadie nombra.
Maletas en la puerta,
cuantas más mejor,
para correr y que corra el aire.

Tengo un diablo en los ojos que me nombra que nada se arregló,
porque nunca nada estuvo en un principio entero.

Tengo miedo.

Pero también tengo el mar y las piedras,
y palmeras ancianas que ocultan basura y música,
y un sol constante en mi puerta que alumbra,
que dice «te construyeron libre, te fabricaron de aliento»

Tengo ganas.

Tengo ganas de ver sonreír a mi madre y de ver a mi padre con un perro.
De ver a mi abuela volar y a mi tío pintar.
De ver a la gente que quiero dejar de llorar.

Con ganas me quedo dentro de mi,
con el vacío de ver al soñador que sueña triste.

Y cuando las ganas hacen parecer que el valor se esfumó,
pienso que insisto.

En algo insisto.

En algo.

Insisto como la matrona que mira debajo de la cama todas las noches, buscando monstruos para tranquilizar a sus niños.

Ella sabe que los monstruos no existen.

Insisto en alumbrar las paredes donde tengo escrito que quiero moverme.

Insisto en sentirme más nómada que huérfana.

Y consigo moverme.

Y no solo es por mí.

Es por mi,
por supuesto,
y por todos mis compañeros.